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viernes, 27 de agosto de 2010

6ª etapa Camarena de la Sierra-Rubiales

22 de Marzo de 2004



Distancia: 33 Km

Asc. Acum. : 861 m

Desc. Acum. : 947 m

Altura máx.: 1.289 m

Altura min. : 809 m

Valoración: 6.5

Señalización: Mala


Salimos de Camarena después del descanso merecido del día anterior, el dueño se ha pasado un poco con el precio pero, el hotel La Esmeralda merece la pena venir a visitarse con tranquilidad. La llegada al pueblo de noche con las montañas iluminadas por la luz de las estrellas fue un gran momento de la ruta, las luces tenues del pueblo daban sensación de paz y relajación. El dueño nos ha dejado el desayuno en unas bolsas, pues hemos partido temprano: zumo, batido de chocolate y magdalenas que hemos comido sentados en un banco de la plaza del pueblo. A las 8:15 hemos partido por un sendero de piedra suelta muy empinado que nos lleva hasta la carretera y a cruzar el río Camarena y siguiéndolo por su margen izquierda por un sendero a media ladera y junto al río la carretera, todo junto se estrecha entre las paredes del barranco.
Este sendero bastante entretenido, cruzando pinares y bosque bajo, viendo las formas de las rocas erosionadas por el viento. En un momento determinado el camino desaparece al ser engullido por un arroyo desbordado, así que bajamos hasta la carretera, entre zarzales, que hace que nos acordemos de su madre mas de una vez y con una señalización bastante mala que hace que las perdamos cada dos por tres.
 Atravesamos el Mas de Navarrete, cuatro casas abandonadas, siguiendo a continuación entre senderos y campos de cultivos abandonados hasta llegar a Valacloche, donde no hay ni bar ni tienda, así que pasamos de largo, ascendiendo por una pista y un sendero hasta un alto desde donde se divisa el pueblo de Cascante de Río al que llegamos después de descender hasta una pista. Nos sentamos en las gradas de la iglesia, un señor mayor nos da conversación mientras reponemos fuerzas, unos filipinos y un gofre y aunque en el pueblo hay tienda, decidimos no cargarnos más de lo necesario y de momento tenemos provisiones suficientes. Salimos de Cascante por la carretera de Villel, aunque la dejamos antes de cruzar el río tomando una pista que sale a nuestra izquierda siguiendo el río por la margen izquierda que se hace un poco pesada y aburrido entre campos de cultivo y choperas que en el otoño estarán en su punto. A mediodía llegamos a Villel por donde pasa una carretera nacional, así que este pueblo tiene más vida, varias tiendas y varios bares, elegimos “El taurino” tiene buena pinta, nos tomamos unas cocas y mientras Luis se queda en el bar con el equipaje, me voy a comprar provisiones para cenar, vuelvo al bar y comemos sentados en una mesa el menú de la casa, bastante bueno y económico, es donde comen los currantes de la zona, así que normalmente este tipo de locales suele tener buena comida. Después de tomar café nos lanzamos al último tramo de nuestra etapa que nos dejará en Rubiales. Subiendo por una pista llegamos hasta la Fuente Chartera, para desde aquí subir por un sendero semiperdido que nos cuesta encontrar, y que parte de unos corrales con colmenas. Este sendero nos sube hasta un pequeño collado descendiendo por un sendero entre un pinar que nos llevará hasta la rambla Chartera en el fondo del barranco continuando por él durante unos treinta metros, donde llegamos a la confluencia con el Barranco de La Nava por el que seguimos y aproximadamente a cinco minutos ascendemos de nuevo por un sendero a la derecha que nos lleva a la cima de la sierra, por la que caminamos, ya sin desnivel durante un rato y descender por otro sendero, teniendo ya a la vista el pueblo de Rubiales. El frío es terrible y caen unos copos de nieve, la noche puede ser dura, pues no hay alojamiento ni bar ni nada, en el pueblo hay seis habitantes, había un bar pero la señora que lo llevaba está enferma y marchó a Teruel, un hombre de edad, como casi todos los de estos pueblos nos dice que hay un albergue en las afueras como a un kilómetro, así que decidimos ir pues hace mucho frío y no nos agrada pasar la noche al raso.
 Al llegar nos recibe un guarda del albergue que se llama Econatur que nos dice que el albergue está cerrado y que solo se utiliza para grupos y los fines de semana, tratamos de convencerlo para que nos deje dormir resguardados, pero el econaturista de pacotilla al final dijo que no era posible así que volvimos al pueblo y buscamos un sitio, otro lavadero, es un buen sitio protegido del viento, así que montamos la tienda. A las 19:00 h. estamos cenando y saltando tratando de eludir el frío que nos rodea, de vez en cuando caen algunos copos de nieve y el viento azota con fuerza, al terminar nos metemos en la tienda y pronto nos quedamos dormidos.

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