11 de Marzo de 2006
Distancia: 20,23 Km
Asc. Acum. : 1.043 m
Desc. Acum. : 778 m
Altura máx.: 1.317 m
Altura min. : 906 m
Valoración: 5,5
Tiempo de marcha: 6 horas
Señalización: Regular, tirando a mal, encontramos exceso de marcas en zonas innecesarias y escasas en los cruces
Hemos esperado en el bar del hotel a Pajuelo que ha dormido en el Hostal “El Tranco” de la misma empresa que nuestro hotel, ha llegado muy enfadado, sin calefacción ni agua caliente, nosotros, por el contrario hemos dormido muy bien en el hotel Puerto Real. Cenamos los tres juntos en el restaurante, yo comí un potaje de bacalao muy rico y potente para recuperar la dura etapa de ayer, de segundo huevos con lomo y chorizo y natillas de postre.
Esta mañana hemos partido a las 8:30 después de desayunar. Antes de salir de Manzanares el Real dejamos a la izquierda los restos del Castillo de los Palacios, a la derecha La Pedriza con El Yelmo como su principal rey. La Pedriza, paisaje de roca eminentemente granítica es la zona mas joven de la sierra de Guadarrama donde la fauna y la flora es escasa y está formada por tres macizos: el Alcornocal, la Pedriza Anterior y la Pedriza Posterior, donde El Yelmo es el pico mas elevado 1.714 m. y está situado en la Pedriza anterior.
Volteamos el Collado de la Jarosa, seguimos la pista, dejamos a la derecha la ermita de San Isidro y alcanzamos pronto las primeras casas de Mataelpino. La cumbre de La Maliciosa no se deja ver al nordeste, la niebla lo cubre. Salimos de Mataelpino, paramos a tomar café en un lugar anunciado como “El Bosque”, Centro de desarrollo humano, es un hotel balneario y otras cosas que no sabemos definir, nos sirve de debate durante el camino, algo raro es, eso sí.
Salimos de “El Bosque” para continuar por la carretera para dejarla enseguida por un sendero a la derecha, siguiendo paralelo a ella, para volver enseguida a ella abandonándola definitivamente por un bonito sendero a la izquierda, entre muros de piedra, que nos lleva hasta las primeras casas del pueblo de Navacerrada. Hacemos una parada para comprar provisiones y de paso comer algo.
A la media hora aproximadamente salimos por las calles del pueblo, en fuerte ascenso, hasta llegar al hotel Arcipreste de Hita y llegar más adelante a un cruce de carreteras. Tomamos a la derecha en dirección al Puerto de Navacerrada, cruzamos la carretera a la altura del Asador “La fonda Real”, donde antiguamente se hacía el intercambio de caballerías para subir al puerto.
A nuestra izquierda, ya se divisa Cercedilla, final de etapa, aunque antes tendremos que abandonar la carretera a la altura de una curva a la izquierda, por un camino a la izquierda que llega hasta el pueblo.
Atravesamos la localidad hasta el paso a nivel de FFCC que sube de Cercedilla a Cotos, aquí terminamos la ruta aunque seguimos descendiendo hasta la estación de ferrocarril para tomar el tren que nos llevará hasta El Escorial para dormir en el albergue. Al llegar una buena ducha y a cenar, una menestra de verduras y fritura de pescado, Ynat por supuesto no come pescado, es su cruz así que repite verduras. Luego hemos ido a tomar una copa Pajuelo y yo con mi amigo Esteban por los alrededores del Escorial y de paso ver el partido en uno de los pubs.
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lunes, 6 de septiembre de 2010
sábado, 4 de septiembre de 2010
19ª etapa La Cabrera-Manzanares el Real
10 de Marzo de 2006
Distancia: 34.75 Km
Asc. Acum. : 985 m
Desc. Acum. : 1.589 m
Altura máx.: 1.285 m
Altura min. : 844 m
Valoración: 5,5
Tiempo de marcha: 10 horas
Señalización: Mala, falta mucha señalización en el recorrido
Hemos salido del Hotel Cancho del Águila, después de un buen desayuno a base de cola cao, churros y una caña de crema para ponernos las pilas, pues la etapa aunque larga se esperaba sencilla y tranquila pero el desnivel acumulado desvela que la etapa no fue cualquier cosa. Hoy partimos los tres, los dos pepes que de ahora en adelante los nombraré por el apellido para evitar confusiones. Bajamos en la furgoneta de Pajuelo hasta el centro de La Cabrera, donde abandonamos ayer la ruta, así evitamos el kilómetro y pico que hicimos ayer hasta el hotel.
La salida la hacemos desde la Avda. del Generalísimo, a través de la plaza de la iglesia y la placita de la Concepción, donde se encuentra el ayuntamiento y después de callejear salimos por un camino cementado que se dirige al Convento de San Antonio de los padres franciscanos. Este camino, convertido en un calvario para el que quiere realizar el recorrido hasta el convento, es un paseo relajante para nosotros, la mañana ha salido con sol y se agradece a estas horas. Al llegar al convento, tomamos un sendero a mano izquierda en descenso para ascender poco después hasta el Collado de la Cabeza, dejando Cancho Gordo a la derecha.
Descendemos por una pista en fuerte pendiente que finaliza en la pared del cementerio de Valdemanco, donde aprovechamos para reajustarnos la ropa, a pesar del sol hace viento fuerte y racheado. Al llegar al pueblo hacemos un alto en la plaza del pueblo para tomar un café en el Mesón del Grillo.
A los quince minutos retomamos la ruta ascendiendo a la parte alta del pueblo en la base de la sierra, tomando a la izquierda por una pista al oeste, que sin nada que definir nos lleva a Bustarviejo, al fondo ya podemos ver las nieves en La Najarra en la sierra de Madrid, vigilante de Cuerda Larga.
Bordeamos Bustarviejo por el sur sin llegar a entrar en la localidad para ascender hasta un collado entre Cabeza de la Braña y Cabeza de Arcón y descender por la Cañada Real durante largo tiempo y a media ladera dejando un pinar a la izquierda y el arroyo del valle a la derecha. Al llegar a la altura del arroyo avanzamos paralelo a él durante un tiempo, el viaducto del ferrocarril Madrid-Burgos al frente. Poco antes del viaducto cruzamos el arroyo para bordear por una amplia pista la localidad de Miraflores de la Sierra. La estación de ferrocarril la dejamos a la izquierda y al poco tiempo nos desviamos a la derecha para entrar en un pequeño parque para hacer un alto y comer un poco. Pajuelo nos abandona para buscar la furgoneta que dejó en La Cabrera y nos esperará en Manzanares el Real donde ha tomado un hotel diferente al nuestro. Nos quitamos las botas y nos relajamos, estamos protegidos del viento y el sol se agradece en el rostro.
Alrededor de las 14:00 horas abandonamos Miraflores por un amplio camino dirección oeste suroeste, La Najarra a nuestra izquierda y poco más adelante el macizo de La Pedriza.
Siguiendo la pista pasamos por las puertas de la residencia “El Soto” y la finca de “Las Cañadas” pertenecientes al Opus Dei y descalzarnos poco después para atravesar el Arroyo Mediano que lleva exceso de agua y nos corta el camino. El agua está fría pero sirve para relajar nuestros pies con 28 km de marcha y ya descalzos un merecido descanso.
Reanudamos el camino siguiendo la pista para llegar al Cancho del Berrueco, roca en equilibrio de forma peculiar y que dejamos a la derecha. La pista gira al sur hasta alcanzar la carretera M-608 que viene de Soto del Real a Manzanares,la cruzamos para seguir un carril paralelo a la carretera, entre esta y el Embalse de Santillana, el castillo de Manzanares el Real al frente a media ladera de la población a la que llegamos sobre las 18:00 horas.
El castillo de Manzanares el Real construido en la segunda mitad del siglo XV al principio como motivos defensivos, al finalizar las necesidades defensivas se convirtió en palacio. Nos instalamos en el hotel Parque Real, mucho mejor que el de anoche, un poco mas caro y con una buena cena.
Distancia: 34.75 Km
Asc. Acum. : 985 m
Desc. Acum. : 1.589 m
Altura máx.: 1.285 m
Altura min. : 844 m
Valoración: 5,5
Tiempo de marcha: 10 horas
Señalización: Mala, falta mucha señalización en el recorrido
Hemos salido del Hotel Cancho del Águila, después de un buen desayuno a base de cola cao, churros y una caña de crema para ponernos las pilas, pues la etapa aunque larga se esperaba sencilla y tranquila pero el desnivel acumulado desvela que la etapa no fue cualquier cosa. Hoy partimos los tres, los dos pepes que de ahora en adelante los nombraré por el apellido para evitar confusiones. Bajamos en la furgoneta de Pajuelo hasta el centro de La Cabrera, donde abandonamos ayer la ruta, así evitamos el kilómetro y pico que hicimos ayer hasta el hotel.
La salida la hacemos desde la Avda. del Generalísimo, a través de la plaza de la iglesia y la placita de la Concepción, donde se encuentra el ayuntamiento y después de callejear salimos por un camino cementado que se dirige al Convento de San Antonio de los padres franciscanos. Este camino, convertido en un calvario para el que quiere realizar el recorrido hasta el convento, es un paseo relajante para nosotros, la mañana ha salido con sol y se agradece a estas horas. Al llegar al convento, tomamos un sendero a mano izquierda en descenso para ascender poco después hasta el Collado de la Cabeza, dejando Cancho Gordo a la derecha.
Descendemos por una pista en fuerte pendiente que finaliza en la pared del cementerio de Valdemanco, donde aprovechamos para reajustarnos la ropa, a pesar del sol hace viento fuerte y racheado. Al llegar al pueblo hacemos un alto en la plaza del pueblo para tomar un café en el Mesón del Grillo.
A los quince minutos retomamos la ruta ascendiendo a la parte alta del pueblo en la base de la sierra, tomando a la izquierda por una pista al oeste, que sin nada que definir nos lleva a Bustarviejo, al fondo ya podemos ver las nieves en La Najarra en la sierra de Madrid, vigilante de Cuerda Larga.
Bordeamos Bustarviejo por el sur sin llegar a entrar en la localidad para ascender hasta un collado entre Cabeza de la Braña y Cabeza de Arcón y descender por la Cañada Real durante largo tiempo y a media ladera dejando un pinar a la izquierda y el arroyo del valle a la derecha. Al llegar a la altura del arroyo avanzamos paralelo a él durante un tiempo, el viaducto del ferrocarril Madrid-Burgos al frente. Poco antes del viaducto cruzamos el arroyo para bordear por una amplia pista la localidad de Miraflores de la Sierra. La estación de ferrocarril la dejamos a la izquierda y al poco tiempo nos desviamos a la derecha para entrar en un pequeño parque para hacer un alto y comer un poco. Pajuelo nos abandona para buscar la furgoneta que dejó en La Cabrera y nos esperará en Manzanares el Real donde ha tomado un hotel diferente al nuestro. Nos quitamos las botas y nos relajamos, estamos protegidos del viento y el sol se agradece en el rostro.
Alrededor de las 14:00 horas abandonamos Miraflores por un amplio camino dirección oeste suroeste, La Najarra a nuestra izquierda y poco más adelante el macizo de La Pedriza.
Siguiendo la pista pasamos por las puertas de la residencia “El Soto” y la finca de “Las Cañadas” pertenecientes al Opus Dei y descalzarnos poco después para atravesar el Arroyo Mediano que lleva exceso de agua y nos corta el camino. El agua está fría pero sirve para relajar nuestros pies con 28 km de marcha y ya descalzos un merecido descanso.
El castillo de Manzanares el Real construido en la segunda mitad del siglo XV al principio como motivos defensivos, al finalizar las necesidades defensivas se convirtió en palacio. Nos instalamos en el hotel Parque Real, mucho mejor que el de anoche, un poco mas caro y con una buena cena.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
18ª etapa Alpedrete de la Sierra-La Cabrera
9 de Marzo de 2006
Distancia: 32,77 Km
Asc. Acum. : 1.135 m
Desc. Acum. : 967 m
Altura máx.: 1.075 m
Altura min. : 705 m
Valoración: 6,5
Tiempo de marcha: 10 horas
Señalización: Regular, marcas muy borrosas, falta repintar algunas que casi no se ven.
Anoche llegamos a Madrid y dormimos en casa de Pepe Ynat, mi compañero de travesía y compañero del año pasado. Su hermano ha venido a recogernos esta mañana a las 7:30 para llevarnos hasta Alpedrete de la Sierra, la localidad alcarreña donde terminamos en nuestra anterior andadura por el gr 10. Sobre las 9:00 de la mañana hemos comenzado a caminar después de la foto de rigor , hace un buen día, sol y nubes y corre un poco de aire. Salimos de Alpedrete de la Sierra descendiendo por una pista que abandonamos enseguida por un sendero a la derecha que nos evita una gran curva pues este sendero desemboca de nuevo en la pista,
que dejamos para ascender por un barranco hasta un collado donde hay una nueva pista que desciende hasta las primeras edificaciones del Pontón de la Oliva, presa sobre el rió Lozoya que llevó el agua a Madrid por primera vez en 1858 cuando era ministro de Obras Públicas, Bravo Murillo a través de los 76 kilómetros del canal de Isabel II, canal que salva innumerables barrancos y vaguadas. La presa comenzó a perder agua, aunque se puso mucho empeño en atajar dichas fisuras.
Hoy en día por la construcción de otras presas como la del Atazár, la cubeta del Pontón de la Oliva, se encuentra vacía y ha quedado para deleite de visitantes. Llegó a tener muchas edificaciones a su alrededor, hasta una pequeña ermita dedicada a la virgen de la Oliva. Hacemos algunas fotos y hablamos con algunos montañeros, que por la equipación deben estar escalando en las paredes de la zona. Cruzamos el puente sobre el río Lozoya penetrando en la provincia de Madrid, ascendemos por un sendero hasta una carretera que se encuentra en el margen madrileño del río, dejándola rápidamente para ascender una loma donde se encuentra la Cueva del Reguerillo con un desarrollo de 8 km. y tres niveles unidos entre sí por estrechas galerías y que actualmente se considera como Escuela de Espeleología.
Alcanzamos la parte alta y continuamos hasta el 1º sifón del canal, donde se da un gran rodeo para descender y volver a ascender hasta la altura anterior.
Continuamos por la cara sur de la faja de calizas hasta el 3º sifón donde descendemos en diagonal evitando una explotación de abejas, para después de bajar, comenzar una corta pero fuerte subida, dura y vertical por la cara norte de la faja de calizas,
para descender al final hasta el bonito y turístico pueblo de Patones de Arriba, acondicionado para el turismo pero sin perder su encanto como pueblo, solo un fallo, demasiados carteles de colorines que anuncian restaurantes y hoteles.
El famoso Reino de Patones que se creó con el consentimiento de Carlos III durante la invasión de Napoleón y que se libró de ella por estar donde estaba situado. Nos tomamos un descanso y rellenamos el estomago con unas barritas y unas galletas para restablecer los niveles de azúcar. Salimos de Patones descendiendo por el barranco hasta alcanzar la pista asfaltada que utilizan los vigilantes del canal, ascendemos hasta media ladera de la faja por la cara sur. Descendemos hasta el sifón de San Román y remontamos de nuevo siguiendo paralelo al canal del Atazár para girar a la izquierda y atravesar una barrera, abierta y que prohíbe el paso a los vehículos no relacionados con el canal, descendemos y giramos a la derecha para entrar en Torrelaguna la Barnizáis romana y donde nació el cardenal Cisneros y Santa María de la Cabeza donde nos espera Pepe Pajuelo que va a hacer algunas etapas con nosotros y que hoy se ha venido a Torrelaguna para comer con nosotros. Pepe, ya hizo conmigo la primera parte del gr 10 francés entre Hendaye y Saint Jean Pied de Port. En la bonita plaza de Torrelaguna donde se encuentra la bonita iglesia dedicada a María Magdalena, en un mesón del que no recuerdo su nombre, tomamos unas cervezas y comemos unos bocadillos que llevábamos, el dueño muy amablemente nos lo permitió a pesar de ser un mesón, luego estuvimos charlando sobre el gr 10 que casi nadie del pueblo sabe que existe. Pepe Ynat y yo continuamos después del café mientras Pepe Pajuelo continua en su monovolumen hasta La Cabrera donde nos esperará para salir mañana con nosotros.
La salida de Torrelaguna se nos antoja complicada a pesar de llevar un track en el gps de Pepe, a los 15 minutos de dar vueltas encontramos el camino de salida, que en ascenso nos lleva hasta cruzar los tubos del Canal Bajo, por unas escaleras en mal estado, pues le faltan la mayoría de los peldaños, atravesamos otra alambrada, agujero en ella para poder seguir nuestro camino, seguimos ascendiendo paralelo a los tubos para irnos desviando poco a poco hasta la depuradora, donde dejamos la pista que se vaya a la izquierda y continuar por otra pista de frente, que nos evita muchas curvas de la pista principal, desembocando de nuevo en ella. Cruzamos por encima de los tubos del gaseoducto, el camino se va haciendo mas interesante y las nubes mas oscuras. Cruzamos la faja de calizas por una zona baja, abriendo puertas que nos prohíben la entrada a pesar de estar en mitad del camino. Cruzamos la faja girando a la derecha en ascenso (continuo desde Torrelaguna) hasta un collado donde el camino gira bruscamente 90º a la izquierda para tomar una subida a lo bestia, sin sendero, perdemos las marcas y entramos en un terreno donde un labriego da de comer a las vacas y azada en mano trata de echarnos de sus tierras a pesar de indicarle que es un camino público.
Salvamos la cabeza por poco, salimos a una pista donde comienza a llover, protegemos las mochilas y nos colocamos la ropa de agua, bordeamos la Finca de San Cayetano, el Pico la Miel y la sierra de La Cabrera las tenemos de frente, al fondo Cancho Gordo, no hay nieve en su cima a pesar de estar entre 1300 y 1600 m. ya veremos más adelante. Cruzamos la carretera para entrar en La Cabrera, enseguida los primeros chalets hasta llegar a la Avda. del Generalísimo, la columna vertebral de la villa. Debemos continuar a la izquierda pero nuestro hotel se encuentra a 1,2 km a la derecha. Llegamos al Hotel Cancho del Águila, buenas sensaciones pues está lleno de camioneros. Tomamos la habitación, lo justo que se despacha, sin televisión ni nada, aunque no nos hace falta. Descansamos y estiramos, ducha y bajamos a cenar al restaurante junto con Pajuelo que nos estaba esperando: unas patatas con bacalao, un filete de ternera con patatas y unas natillas, en la sobremesa unas copas de pacharán que tomamos Pajuelo y yo en un rato de conversación, Pepe Ynat marchó enseguida a dormir. Sobre las 23:30 me voy a la cama, la etapa ha sido larga y dura, mañana madrugamos, a las 7:00 comienza la jornada.
Distancia: 32,77 Km
Asc. Acum. : 1.135 m
Desc. Acum. : 967 m
Altura máx.: 1.075 m
Altura min. : 705 m
Valoración: 6,5
Tiempo de marcha: 10 horas
Señalización: Regular, marcas muy borrosas, falta repintar algunas que casi no se ven.
Anoche llegamos a Madrid y dormimos en casa de Pepe Ynat, mi compañero de travesía y compañero del año pasado. Su hermano ha venido a recogernos esta mañana a las 7:30 para llevarnos hasta Alpedrete de la Sierra, la localidad alcarreña donde terminamos en nuestra anterior andadura por el gr 10. Sobre las 9:00 de la mañana hemos comenzado a caminar después de la foto de rigor , hace un buen día, sol y nubes y corre un poco de aire. Salimos de Alpedrete de la Sierra descendiendo por una pista que abandonamos enseguida por un sendero a la derecha que nos evita una gran curva pues este sendero desemboca de nuevo en la pista,
que dejamos para ascender por un barranco hasta un collado donde hay una nueva pista que desciende hasta las primeras edificaciones del Pontón de la Oliva, presa sobre el rió Lozoya que llevó el agua a Madrid por primera vez en 1858 cuando era ministro de Obras Públicas, Bravo Murillo a través de los 76 kilómetros del canal de Isabel II, canal que salva innumerables barrancos y vaguadas. La presa comenzó a perder agua, aunque se puso mucho empeño en atajar dichas fisuras.
Hoy en día por la construcción de otras presas como la del Atazár, la cubeta del Pontón de la Oliva, se encuentra vacía y ha quedado para deleite de visitantes. Llegó a tener muchas edificaciones a su alrededor, hasta una pequeña ermita dedicada a la virgen de la Oliva. Hacemos algunas fotos y hablamos con algunos montañeros, que por la equipación deben estar escalando en las paredes de la zona. Cruzamos el puente sobre el río Lozoya penetrando en la provincia de Madrid, ascendemos por un sendero hasta una carretera que se encuentra en el margen madrileño del río, dejándola rápidamente para ascender una loma donde se encuentra la Cueva del Reguerillo con un desarrollo de 8 km. y tres niveles unidos entre sí por estrechas galerías y que actualmente se considera como Escuela de Espeleología.
Alcanzamos la parte alta y continuamos hasta el 1º sifón del canal, donde se da un gran rodeo para descender y volver a ascender hasta la altura anterior.
Continuamos por la cara sur de la faja de calizas hasta el 3º sifón donde descendemos en diagonal evitando una explotación de abejas, para después de bajar, comenzar una corta pero fuerte subida, dura y vertical por la cara norte de la faja de calizas,
para descender al final hasta el bonito y turístico pueblo de Patones de Arriba, acondicionado para el turismo pero sin perder su encanto como pueblo, solo un fallo, demasiados carteles de colorines que anuncian restaurantes y hoteles.
El famoso Reino de Patones que se creó con el consentimiento de Carlos III durante la invasión de Napoleón y que se libró de ella por estar donde estaba situado. Nos tomamos un descanso y rellenamos el estomago con unas barritas y unas galletas para restablecer los niveles de azúcar. Salimos de Patones descendiendo por el barranco hasta alcanzar la pista asfaltada que utilizan los vigilantes del canal, ascendemos hasta media ladera de la faja por la cara sur. Descendemos hasta el sifón de San Román y remontamos de nuevo siguiendo paralelo al canal del Atazár para girar a la izquierda y atravesar una barrera, abierta y que prohíbe el paso a los vehículos no relacionados con el canal, descendemos y giramos a la derecha para entrar en Torrelaguna la Barnizáis romana y donde nació el cardenal Cisneros y Santa María de la Cabeza donde nos espera Pepe Pajuelo que va a hacer algunas etapas con nosotros y que hoy se ha venido a Torrelaguna para comer con nosotros. Pepe, ya hizo conmigo la primera parte del gr 10 francés entre Hendaye y Saint Jean Pied de Port. En la bonita plaza de Torrelaguna donde se encuentra la bonita iglesia dedicada a María Magdalena, en un mesón del que no recuerdo su nombre, tomamos unas cervezas y comemos unos bocadillos que llevábamos, el dueño muy amablemente nos lo permitió a pesar de ser un mesón, luego estuvimos charlando sobre el gr 10 que casi nadie del pueblo sabe que existe. Pepe Ynat y yo continuamos después del café mientras Pepe Pajuelo continua en su monovolumen hasta La Cabrera donde nos esperará para salir mañana con nosotros.
La salida de Torrelaguna se nos antoja complicada a pesar de llevar un track en el gps de Pepe, a los 15 minutos de dar vueltas encontramos el camino de salida, que en ascenso nos lleva hasta cruzar los tubos del Canal Bajo, por unas escaleras en mal estado, pues le faltan la mayoría de los peldaños, atravesamos otra alambrada, agujero en ella para poder seguir nuestro camino, seguimos ascendiendo paralelo a los tubos para irnos desviando poco a poco hasta la depuradora, donde dejamos la pista que se vaya a la izquierda y continuar por otra pista de frente, que nos evita muchas curvas de la pista principal, desembocando de nuevo en ella. Cruzamos por encima de los tubos del gaseoducto, el camino se va haciendo mas interesante y las nubes mas oscuras. Cruzamos la faja de calizas por una zona baja, abriendo puertas que nos prohíben la entrada a pesar de estar en mitad del camino. Cruzamos la faja girando a la derecha en ascenso (continuo desde Torrelaguna) hasta un collado donde el camino gira bruscamente 90º a la izquierda para tomar una subida a lo bestia, sin sendero, perdemos las marcas y entramos en un terreno donde un labriego da de comer a las vacas y azada en mano trata de echarnos de sus tierras a pesar de indicarle que es un camino público.
Salvamos la cabeza por poco, salimos a una pista donde comienza a llover, protegemos las mochilas y nos colocamos la ropa de agua, bordeamos la Finca de San Cayetano, el Pico la Miel y la sierra de La Cabrera las tenemos de frente, al fondo Cancho Gordo, no hay nieve en su cima a pesar de estar entre 1300 y 1600 m. ya veremos más adelante. Cruzamos la carretera para entrar en La Cabrera, enseguida los primeros chalets hasta llegar a la Avda. del Generalísimo, la columna vertebral de la villa. Debemos continuar a la izquierda pero nuestro hotel se encuentra a 1,2 km a la derecha. Llegamos al Hotel Cancho del Águila, buenas sensaciones pues está lleno de camioneros. Tomamos la habitación, lo justo que se despacha, sin televisión ni nada, aunque no nos hace falta. Descansamos y estiramos, ducha y bajamos a cenar al restaurante junto con Pajuelo que nos estaba esperando: unas patatas con bacalao, un filete de ternera con patatas y unas natillas, en la sobremesa unas copas de pacharán que tomamos Pajuelo y yo en un rato de conversación, Pepe Ynat marchó enseguida a dormir. Sobre las 23:30 me voy a la cama, la etapa ha sido larga y dura, mañana madrugamos, a las 7:00 comienza la jornada.
17ª etapa Arbancón-Alpedrete de la Sierra
15 de Marzo de 2005
Distancia: 40.14 Km
Asc. Acum. : 887 m
Desc. Acum. : 882 m
Altura máx.: 1.069 m
Altura min. : 809 m
Valoración: 7.5
Señalización: Regular, problemas en los llanos, sin señalizar interior de los pueblos, imprescindible guía.
Esta mañana, después de dormir en las camas de los pin y pon, nos hemos lavado en el cuarto de baño del que había que salirse para secarse y no se puede hacer las necesidades en el servicio con la puerta cerrada porque no se coge, de todas formas nos hemos levantado con ánimo para emprender la penúltima etapa, hemos bajado a desayunar y lo único alegre y que merecía la pena del sitio era la chica rusa que atendía la barra del hostal, muy amable nos disculpó del trato del viejo, que lo único que hacía era echar a los clientes, de todas formas la cena estuvo bien y el desayuno también y era económico así que le daremos un aprobado, bajo, pero aprobado.
Partimos en dirección a unas antenas de ayuda a la navegación que hay en un cerro y poco después por la Ermita de la Virgen de la Salceda que es la patrona de Arbancón y a partir de aquí comenzamos a subir por pistas con diversos cruces mal señalizados y que gracias a la guía y al track pudimos solventar.
Al llegar al alto el camino entra en un bosque de pinos, hasta que comenzamos a bajar en vertiginosa pendiente, al fondo vemos el pico Ocejón y la sierra de Guadalajara. Llegamos a la carretera de Tamajón a Cogolludo, cruzamos el puente sobre el arroyo de la Hontaria y después de 1,5 kilómetros llegamos a Muriel.
Tomamos un café con unas magdalenas y la señora del bar nos explica la salida en dirección a Tamajón, que comienza subiendo por un olivar, remontando un barranco para, al llegar al collado girar a la izquierda por un bonito sendero a media ladera entre jaras cubiertas por líquenes que nos lleva poco después paralelo al arroyo de Sacedoncillo, que cruzamos antes de entrar en las calles de este pueblo derruido y abandonado, donde solamente pastan las ovejas y el pastor descansa cómodamente vigilándolas.
El pastor nos indica varios caminos para llegar a Tamajón, de todas formas nosotros seguimos las marcas rojas y blancas del gr 10 y después de seguir el camino hasta unas choperas a la vera de un arroyo, remontamos este hasta el final del barranco donde el camino se hace mas visible. Lo seguimos hasta llegar a Tamajón. Aquí teníamos previsto contratar un taxista para que nos recogiera en Valdesotos y nos trajera a dormir a Tamajón pues en Valdesotos y pueblos de alrededor no existe alojamiento. Entramos en el bar “La Parada” y tomando unas cervezas la señora del bar nos dice que no hay taxista ni alojamiento, así que nuestro gozo en un pozo. Pepe, intenta localizar a su hermano y a un amigo para que nos venga a recoger para ir a dormir a Madrid y dar por terminado nuestro periplo por la provincia de Guadalajara pero poco después recibimos varias llamada de nuestra amiga Puri que está en una reunión en Guadalajara y que se irá esta noche a Mérida, así que nos ponemos las pilas y comenzamos a acelerar el ritmo para poder llegar en el día de hoy al Pontón de la Oliva, cosa que vemos difícil, pues vamos mal de hora y son 46 kilómetros, ya veremos. Salimos de Tamajón después de darme crema antiinflamatoria en el talón de Aquiles del pie derecho que lo llevo arrastrando, parece que me va bien y descendemos por un bonito camino, cruzamos el arroyo Las Damas y nos encontramos con cuatro ciclistas con sus mountain bike en sentido contrario que nos dan referencias del camino. Continuamos hasta llegar a las primeras casas de Retiendas, descendiendo por la calle principal hasta la salida del pueblo donde encontramos un mesón, paramos y comemos unos bocatas de tortilla con unas cervezas, partimos enseguida pues el tiempo aprieta y quedan muchos kilómetros, y mi pié tampoco está al cien por cien.
Tomamos la pista que nos lleva hasta las ruinas del Monasterio de Bonaval, bonito sitio pero pronto se derruirá pues no se ven visos de reconstrucción. Después de visitarlo seguimos por la pista a la vera del río Jarama, esta pista se convierte en sendero penetrando en un magnifico cañón que seguimos hasta el final, girando a la izquierda por una senda entre jaras, hasta llegar a la carretera, remontando la que va a Valdesotos durante un kilómetro, hacemos una pequeña parada en el pueblo para tomar agua, le preguntamos a un inmigrante del este si hay bar o teléfono, respuesta negativa.
Salimos de Valdesotos en fuerte subida para descender después por un sembrado hasta una pista que tomamos a la derecha para llegar al pueblo de Tortuero después de cruzar el arroyo Valhondillo, dejando el puente medieval a la derecha, hacemos una parada en el bar ¡cerrado! Tomamos unas barritas y continuamos ascendiendo de nuevo hasta un collado
y en continuos subibajas entre caminos despoblados de árboles llegamos ya de noche a Alpedrete de la Sierra. ¡Se acabó!, no continuamos, es casi de noche y quedan cinco kilómetros y medio para llegar al Pontón de la Oliva, la próxima vez será.
Poco después llega Puri, nos volvemos para Mérida.
Distancia: 40.14 Km
Asc. Acum. : 887 m
Desc. Acum. : 882 m
Altura máx.: 1.069 m
Altura min. : 809 m
Valoración: 7.5
Señalización: Regular, problemas en los llanos, sin señalizar interior de los pueblos, imprescindible guía.
Esta mañana, después de dormir en las camas de los pin y pon, nos hemos lavado en el cuarto de baño del que había que salirse para secarse y no se puede hacer las necesidades en el servicio con la puerta cerrada porque no se coge, de todas formas nos hemos levantado con ánimo para emprender la penúltima etapa, hemos bajado a desayunar y lo único alegre y que merecía la pena del sitio era la chica rusa que atendía la barra del hostal, muy amable nos disculpó del trato del viejo, que lo único que hacía era echar a los clientes, de todas formas la cena estuvo bien y el desayuno también y era económico así que le daremos un aprobado, bajo, pero aprobado.
Partimos en dirección a unas antenas de ayuda a la navegación que hay en un cerro y poco después por la Ermita de la Virgen de la Salceda que es la patrona de Arbancón y a partir de aquí comenzamos a subir por pistas con diversos cruces mal señalizados y que gracias a la guía y al track pudimos solventar.
Al llegar al alto el camino entra en un bosque de pinos, hasta que comenzamos a bajar en vertiginosa pendiente, al fondo vemos el pico Ocejón y la sierra de Guadalajara. Llegamos a la carretera de Tamajón a Cogolludo, cruzamos el puente sobre el arroyo de la Hontaria y después de 1,5 kilómetros llegamos a Muriel.
Tomamos un café con unas magdalenas y la señora del bar nos explica la salida en dirección a Tamajón, que comienza subiendo por un olivar, remontando un barranco para, al llegar al collado girar a la izquierda por un bonito sendero a media ladera entre jaras cubiertas por líquenes que nos lleva poco después paralelo al arroyo de Sacedoncillo, que cruzamos antes de entrar en las calles de este pueblo derruido y abandonado, donde solamente pastan las ovejas y el pastor descansa cómodamente vigilándolas.
El pastor nos indica varios caminos para llegar a Tamajón, de todas formas nosotros seguimos las marcas rojas y blancas del gr 10 y después de seguir el camino hasta unas choperas a la vera de un arroyo, remontamos este hasta el final del barranco donde el camino se hace mas visible. Lo seguimos hasta llegar a Tamajón. Aquí teníamos previsto contratar un taxista para que nos recogiera en Valdesotos y nos trajera a dormir a Tamajón pues en Valdesotos y pueblos de alrededor no existe alojamiento. Entramos en el bar “La Parada” y tomando unas cervezas la señora del bar nos dice que no hay taxista ni alojamiento, así que nuestro gozo en un pozo. Pepe, intenta localizar a su hermano y a un amigo para que nos venga a recoger para ir a dormir a Madrid y dar por terminado nuestro periplo por la provincia de Guadalajara pero poco después recibimos varias llamada de nuestra amiga Puri que está en una reunión en Guadalajara y que se irá esta noche a Mérida, así que nos ponemos las pilas y comenzamos a acelerar el ritmo para poder llegar en el día de hoy al Pontón de la Oliva, cosa que vemos difícil, pues vamos mal de hora y son 46 kilómetros, ya veremos. Salimos de Tamajón después de darme crema antiinflamatoria en el talón de Aquiles del pie derecho que lo llevo arrastrando, parece que me va bien y descendemos por un bonito camino, cruzamos el arroyo Las Damas y nos encontramos con cuatro ciclistas con sus mountain bike en sentido contrario que nos dan referencias del camino. Continuamos hasta llegar a las primeras casas de Retiendas, descendiendo por la calle principal hasta la salida del pueblo donde encontramos un mesón, paramos y comemos unos bocatas de tortilla con unas cervezas, partimos enseguida pues el tiempo aprieta y quedan muchos kilómetros, y mi pié tampoco está al cien por cien.
Tomamos la pista que nos lleva hasta las ruinas del Monasterio de Bonaval, bonito sitio pero pronto se derruirá pues no se ven visos de reconstrucción. Después de visitarlo seguimos por la pista a la vera del río Jarama, esta pista se convierte en sendero penetrando en un magnifico cañón que seguimos hasta el final, girando a la izquierda por una senda entre jaras, hasta llegar a la carretera, remontando la que va a Valdesotos durante un kilómetro, hacemos una pequeña parada en el pueblo para tomar agua, le preguntamos a un inmigrante del este si hay bar o teléfono, respuesta negativa.
Salimos de Valdesotos en fuerte subida para descender después por un sembrado hasta una pista que tomamos a la derecha para llegar al pueblo de Tortuero después de cruzar el arroyo Valhondillo, dejando el puente medieval a la derecha, hacemos una parada en el bar ¡cerrado! Tomamos unas barritas y continuamos ascendiendo de nuevo hasta un collado
y en continuos subibajas entre caminos despoblados de árboles llegamos ya de noche a Alpedrete de la Sierra. ¡Se acabó!, no continuamos, es casi de noche y quedan cinco kilómetros y medio para llegar al Pontón de la Oliva, la próxima vez será.
Poco después llega Puri, nos volvemos para Mérida.
16ª etapa Bujalaro-Arbancón
14 de Marzo de 2005
Distancia: 30,10 Km
Asc. Acum. : 564 m
Desc. Acum. : 559 m
Altura máx.: 1.002 m
Altura min. : 763 m
Valoración: 3
Señalización: Regular, el cruce del collado para descender a Jadraque es bastante complicado, al igual que la salida de Carrascosa, a partir de Jadraque la señalización es escasa
Aunque la casa rural está muy bien y la habitación resultó ser muy cómoda, yo no he dormido bien, me dolían los pies, y no he descansado hasta que no se han descargado un poco. Al levantarnos, la señora de la casa nos dejó preparado café y magdalenas para desayunar, mientras lo hacíamos, llegó Luis, el marido, al terminar el desayuno, nos despedimos y partimos, de un agradable lugar que recomendaremos a Ángel de Juan, el autor de la guía para que lo recalque en próximas ediciones, ya que pasa el gr. 10 por la puerta de la casa.
Salimos por una amplia pista que asciende paralela al barranco del Arroyo del Rey, poco antes de llegar al collado encontramos a la izquierda la Fuente del Rey. Al llegar arriba, giramos a la derecha y poco más adelante otro cruce y nuevo cata crack pues giramos a la derecha tomando un camino que no es, durante kilómetro y medio lo seguimos hasta darnos cuenta que es un camino equivocado,
volvemos atrás otro kilómetro y medio y vemos que el cruce está excesivamente señalizado pero no bien, pues nos percatamos que podía dar lugar a error y fue exactamente lo que nos pasó, en vez de girar de nuevo a la derecha, debemos continuar de frente hasta un encinar y descender por un barranco hasta llegar a la localidad de Jadraque, con su famoso castillo a la izquierda, muy fotogénico por cierto. Cruzamos el pueblo hasta llegar a una zona céntrica donde compramos churros para desayunar, que acompañamos con un café en una cafetería cercana, Pepe acompañó el café con una bayonesa. Salimos de Jadraque por la calle del Silo y por una gran pista, dejando el río Henares a nuestra derecha, caminando entre campos de labor, el cielo está nublado y caen algunas gotas aunque aguantamos antes de colocarnos nuestras prendas de lluvia.
Llegamos a una zona de chopos que seguimos hasta cruzar el Henares por una pasarela metálica, frente al apeadero de Renfe de Carrascosa de Henares, cruzamos las vías y hacemos un alto en la plaza,
Pepe ha ido a comprar unas cocas mientras yo me cambio el calzado, el talón de Aquiles no lo llevo muy bien, así que voy a base de crema antiinflamatoria, comemos unas manzanas, nos tomamos las cocas y descansamos un rato, para salir poco después del pueblo por una pista al lado del frontón,
que parte de la carretera de Espinosa de Henares, ascendiendo por una pista, hasta cruzar la carretera que va de Jadraque a Espinosa, continuando de frente por una pista entre campos de labor, bastante pesada y en línea recta, al llegar a una gran pila de alpacas giramos a la izquierda, cambiando un poco el paisaje,
caminando a media ladera en continuos sube y baja hasta voltear un collado desde donde vemos la bonita ciudad de Cogolludo, entrando en ella por la Ermita de San Antón. Al llegar a la plaza porticada nos quedamos impresionados ante la bonita fachada del Palacio de los duques de Medinaceli y que marca la diferencia con el resto de edificios, aunque también destacan las Iglesias de San Pedro y de Santa María. Descansamos y tomamos unas cervezas en un bar de la propia plaza aprovechando para leer la prensa del día. La salida del pueblo la hacemos en descenso desde la plaza por la calle El Caño y por la Ermita de San Miguel y por una pista llevando a la derecha el arroyo del Arbancón, que cruzamos por un puente y poco después lo volvemos a cruzar por otro puente continuando por una nueva pista que termina a la entrada del pueblo de Arbancón, fin de etapa. Pernoctamos en un hostal rural denominado “El balcón de Arbancón” regentado por un anciano que mas que atraer al personal lo echa, las habitaciones lo mínimo que se vende, camas muy pequeñas y el servicio para no correr, la cena muy bien, pues tienen a dos chicas rusas que en realidad son las que trabajan el bar, cocinan muy bien y son muy simpáticas.
Distancia: 30,10 Km
Asc. Acum. : 564 m
Desc. Acum. : 559 m
Altura máx.: 1.002 m
Altura min. : 763 m
Valoración: 3
Señalización: Regular, el cruce del collado para descender a Jadraque es bastante complicado, al igual que la salida de Carrascosa, a partir de Jadraque la señalización es escasa
Aunque la casa rural está muy bien y la habitación resultó ser muy cómoda, yo no he dormido bien, me dolían los pies, y no he descansado hasta que no se han descargado un poco. Al levantarnos, la señora de la casa nos dejó preparado café y magdalenas para desayunar, mientras lo hacíamos, llegó Luis, el marido, al terminar el desayuno, nos despedimos y partimos, de un agradable lugar que recomendaremos a Ángel de Juan, el autor de la guía para que lo recalque en próximas ediciones, ya que pasa el gr. 10 por la puerta de la casa.
Salimos por una amplia pista que asciende paralela al barranco del Arroyo del Rey, poco antes de llegar al collado encontramos a la izquierda la Fuente del Rey. Al llegar arriba, giramos a la derecha y poco más adelante otro cruce y nuevo cata crack pues giramos a la derecha tomando un camino que no es, durante kilómetro y medio lo seguimos hasta darnos cuenta que es un camino equivocado,
volvemos atrás otro kilómetro y medio y vemos que el cruce está excesivamente señalizado pero no bien, pues nos percatamos que podía dar lugar a error y fue exactamente lo que nos pasó, en vez de girar de nuevo a la derecha, debemos continuar de frente hasta un encinar y descender por un barranco hasta llegar a la localidad de Jadraque, con su famoso castillo a la izquierda, muy fotogénico por cierto. Cruzamos el pueblo hasta llegar a una zona céntrica donde compramos churros para desayunar, que acompañamos con un café en una cafetería cercana, Pepe acompañó el café con una bayonesa. Salimos de Jadraque por la calle del Silo y por una gran pista, dejando el río Henares a nuestra derecha, caminando entre campos de labor, el cielo está nublado y caen algunas gotas aunque aguantamos antes de colocarnos nuestras prendas de lluvia.
Llegamos a una zona de chopos que seguimos hasta cruzar el Henares por una pasarela metálica, frente al apeadero de Renfe de Carrascosa de Henares, cruzamos las vías y hacemos un alto en la plaza,
Pepe ha ido a comprar unas cocas mientras yo me cambio el calzado, el talón de Aquiles no lo llevo muy bien, así que voy a base de crema antiinflamatoria, comemos unas manzanas, nos tomamos las cocas y descansamos un rato, para salir poco después del pueblo por una pista al lado del frontón,
que parte de la carretera de Espinosa de Henares, ascendiendo por una pista, hasta cruzar la carretera que va de Jadraque a Espinosa, continuando de frente por una pista entre campos de labor, bastante pesada y en línea recta, al llegar a una gran pila de alpacas giramos a la izquierda, cambiando un poco el paisaje,
caminando a media ladera en continuos sube y baja hasta voltear un collado desde donde vemos la bonita ciudad de Cogolludo, entrando en ella por la Ermita de San Antón. Al llegar a la plaza porticada nos quedamos impresionados ante la bonita fachada del Palacio de los duques de Medinaceli y que marca la diferencia con el resto de edificios, aunque también destacan las Iglesias de San Pedro y de Santa María. Descansamos y tomamos unas cervezas en un bar de la propia plaza aprovechando para leer la prensa del día. La salida del pueblo la hacemos en descenso desde la plaza por la calle El Caño y por la Ermita de San Miguel y por una pista llevando a la derecha el arroyo del Arbancón, que cruzamos por un puente y poco después lo volvemos a cruzar por otro puente continuando por una nueva pista que termina a la entrada del pueblo de Arbancón, fin de etapa. Pernoctamos en un hostal rural denominado “El balcón de Arbancón” regentado por un anciano que mas que atraer al personal lo echa, las habitaciones lo mínimo que se vende, camas muy pequeñas y el servicio para no correr, la cena muy bien, pues tienen a dos chicas rusas que en realidad son las que trabajan el bar, cocinan muy bien y son muy simpáticas.
15ª etapa Torremocha del Campo-Bujalaro
13 de Marzo de 2005
Distancia: 35,61 Km
Asc. Acum. : 310 m
Desc. Acum. : 489 m
Altura máx.: 1.111 m
Altura min. : 786 m
Valoración: 7
Señalización: Buena, en general, hay un cruce al entrar en La Cabrera que costó encontrar la señal.
Hemos bajado a desayunar a las 8:15, y hemos comenzado a caminar a las 8:40, por un camino que parte del cuartel de la Guardia Civil de Torremocha del Campo, este camino coincide con el camino de la ruta del Quijote, una de las diez rutas señalizadas por la Comunidad de Castilla-La Mancha, está señalizada con postes de color verde, otra genialidad de nuevos iluminados que quieren rizar el rizo con la señalización.
Este camino es un poco aburrido en principio, línea recta, campos de labor, sin mucho atractivo paisajístico, hasta que llegamos a un cartel que señaliza la entrada al Parque natural, refiriéndose al Barranco del río Dulce, porque el cartel parece de esos que indican “Prohibido fumar” me refiero al tamaño. Al llegar al borde del barranco, descubrimos la belleza de esta zona.
Descendemos hasta el fondo, girando a la derecha al lado de una edificación semiderruida, para después tomar a la izquierda hasta alcanzar el cauce del río que cruzamos por un pequeño puente, caminando por el fondo del cañón, ahora por el margen derecho del río, viendo al fondo las ruinas del castillo de Pelegrina, ascendiendo hasta el pueblo para salir del barranco, aunque al llegar, buscamos el restaurante Paraíso para tomar un café, pero lo encontramos cerrado así que no paramos, continuando por la carretera, dejándola poco después por una pista a la izquierda que rodea el castillo, hasta volver a cruzar el río Dulce por un pequeño puente y siguiendo el río por su margen izquierdo, por un bonito camino que llega hasta unos campos de labor, dejándolos a nuestra derecha, los dueños de estas tierras no miran por el camino ya que no les importa acabar con el camino para ganar unos metros a sus tierras. Al final de los campos el camino se convierte en sendero, muy bonito, donde el cañón se estrecha de nuevo, volviendo a cruzar el río por dos veces girando a la derecha para entrar en las primeras casa de La Cabrera, y a pesar que la señalización es muy buena, este cruce próximo al pueblo, nos hizo perder algo de tiempo hasta encontrar de nuevo la marca. A la entrada de La Cabrera, unos monitores llevan a un grupo de niños con sus pequeñas mochilas, enseñándoles la variedad de flora y fauna de la zona, les hacemos una foto al grupo y continuamos ya que en el pueblo no hay ningún tipo de servicios. El camino es una pista muy bonita siguiendo el margen derecho del río Dulce, a veces se ensancha, a veces se estrecha pero es una zona muy agradable para la practica del senderismo o el mountain bike. Llegamos a Aragosa, donde tampoco existen servicios, aunque tenemos que hacer una parada ya que llevamos 15 kilómetros sin descansar, tomamos unos frutos secos y unas galletas charlando con algunos habitantes del pueblo, aunque la mayoría son de Guadalajara que tienen casas en estos pueblos para pasar el fin de semana. Sentados en un banco a la sombra se está de muerte pero el tiempo apremia y tenemos que continuar, nos dicen que en Mandayona hay tienda y que si nos damos prisa podemos llegar antes de cerrar. Salimos por la carretera y luego por un camino que retorna de nuevo a la carretera, hasta llegar a un stop, cruzamos la carretera que une Guadalajara con Sigüenza. Seguimos por una pista situada a la izquierda, la más cercana al río, para llegar a Mandayona, la tienda está abierta, así que compramos provisiones y el pan lo compramos en la panadería que tenemos enfrente. Retornamos a la carretera y paramos en el bar Agustín, al ser domingo el bar se encuentra lleno de gente, hacemos un alto y tomamos varias cervezas y unos pinchos de tortilla. Transcurrida una hora aproximadamente, decidimos partir, ya con las pilas cargadas, tomando la calle de la Iglesia, que es la de salida del pueblo, un buen pueblo Mandayona con todo tipo de servicios. Cruzamos el río y tomamos inmediatamente en una bifurcación la pista de la izquierda, enseguida vemos Villaseca de Henares que se encuentra en un alto, dejándolo a un lado, bordeándolo por la izquierda, continuando de frente por una pista, la carretera cruza de derecha a izquierda, seguimos la pista y en pocos kilómetros comenzamos a ver la gran chimenea de la antigua cementera de Matillas. Pasamos una central eléctrica, cruzamos el río Dulce y pasamos por unos molinos, dejando una ermita a la derecha y poco después entramos en Matillas, donde pensamos en quedarnos, la pensión Rijujama, está en obras pero ha hecho unos bungalows pero son bastante caros, solo por pasar la noche 60 € así que pensamos en tomar el tren para irnos a dormir a Jadraque o a Sigüenza y volver mañana a primera hora,
pero decidimos seguir caminando hasta Bujalaro donde se encuentra la casa rural “La bodega del Abuelo” donde nos cobran 36 € por pasar la noche siempre hablando de habitación doble, y la mujer, muy amablemente, tuvo que venir de Guadalajara para preparar la casa ya que ha estado el fin de semana un grupo y tenía que limpiarla, así que hemos partido de Matillas a las 17:30 horas, hemos quedado con la señora a las 20:00 horas. Caminamos bastante rato al lado de la vía del tren que va de Madrid a Barcelona, que me trae buenos recuerdos, ya que trabajé unos años por esta línea. Al llegar a un paso nivel, nos desviamos a la izquierda, abandonando la vía y cruzando el río, que no sabemos si es el Henares o el Salado, cruzando poco después un canal de riego, llegando hasta el pueblo de Bujalaro, donde tenemos un bar, pedimos permiso a la señora del bar, si podemos cenar en una de las mesas, acompañados por unas cervezas, la señora no nos pone ningún impedimento así que cenamos hasta que dan las 20:00 horas y nos acercamos a la casa donde nos recibe el marido que muy amablemente nos enseña la casa y nos invita a un vino, que hacen ellos, poco después llegó la señora que al terminar la habitación se sentó a charlar con nosotros. Estamos un poco cansados, así que nos subimos enseguida a la habitación a darnos una ducha y a dormir
Distancia: 35,61 Km
Asc. Acum. : 310 m
Desc. Acum. : 489 m
Altura máx.: 1.111 m
Altura min. : 786 m
Valoración: 7
Señalización: Buena, en general, hay un cruce al entrar en La Cabrera que costó encontrar la señal.
Hemos bajado a desayunar a las 8:15, y hemos comenzado a caminar a las 8:40, por un camino que parte del cuartel de la Guardia Civil de Torremocha del Campo, este camino coincide con el camino de la ruta del Quijote, una de las diez rutas señalizadas por la Comunidad de Castilla-La Mancha, está señalizada con postes de color verde, otra genialidad de nuevos iluminados que quieren rizar el rizo con la señalización.
Este camino es un poco aburrido en principio, línea recta, campos de labor, sin mucho atractivo paisajístico, hasta que llegamos a un cartel que señaliza la entrada al Parque natural, refiriéndose al Barranco del río Dulce, porque el cartel parece de esos que indican “Prohibido fumar” me refiero al tamaño. Al llegar al borde del barranco, descubrimos la belleza de esta zona.
Descendemos hasta el fondo, girando a la derecha al lado de una edificación semiderruida, para después tomar a la izquierda hasta alcanzar el cauce del río que cruzamos por un pequeño puente, caminando por el fondo del cañón, ahora por el margen derecho del río, viendo al fondo las ruinas del castillo de Pelegrina, ascendiendo hasta el pueblo para salir del barranco, aunque al llegar, buscamos el restaurante Paraíso para tomar un café, pero lo encontramos cerrado así que no paramos, continuando por la carretera, dejándola poco después por una pista a la izquierda que rodea el castillo, hasta volver a cruzar el río Dulce por un pequeño puente y siguiendo el río por su margen izquierdo, por un bonito camino que llega hasta unos campos de labor, dejándolos a nuestra derecha, los dueños de estas tierras no miran por el camino ya que no les importa acabar con el camino para ganar unos metros a sus tierras. Al final de los campos el camino se convierte en sendero, muy bonito, donde el cañón se estrecha de nuevo, volviendo a cruzar el río por dos veces girando a la derecha para entrar en las primeras casa de La Cabrera, y a pesar que la señalización es muy buena, este cruce próximo al pueblo, nos hizo perder algo de tiempo hasta encontrar de nuevo la marca. A la entrada de La Cabrera, unos monitores llevan a un grupo de niños con sus pequeñas mochilas, enseñándoles la variedad de flora y fauna de la zona, les hacemos una foto al grupo y continuamos ya que en el pueblo no hay ningún tipo de servicios. El camino es una pista muy bonita siguiendo el margen derecho del río Dulce, a veces se ensancha, a veces se estrecha pero es una zona muy agradable para la practica del senderismo o el mountain bike. Llegamos a Aragosa, donde tampoco existen servicios, aunque tenemos que hacer una parada ya que llevamos 15 kilómetros sin descansar, tomamos unos frutos secos y unas galletas charlando con algunos habitantes del pueblo, aunque la mayoría son de Guadalajara que tienen casas en estos pueblos para pasar el fin de semana. Sentados en un banco a la sombra se está de muerte pero el tiempo apremia y tenemos que continuar, nos dicen que en Mandayona hay tienda y que si nos damos prisa podemos llegar antes de cerrar. Salimos por la carretera y luego por un camino que retorna de nuevo a la carretera, hasta llegar a un stop, cruzamos la carretera que une Guadalajara con Sigüenza. Seguimos por una pista situada a la izquierda, la más cercana al río, para llegar a Mandayona, la tienda está abierta, así que compramos provisiones y el pan lo compramos en la panadería que tenemos enfrente. Retornamos a la carretera y paramos en el bar Agustín, al ser domingo el bar se encuentra lleno de gente, hacemos un alto y tomamos varias cervezas y unos pinchos de tortilla. Transcurrida una hora aproximadamente, decidimos partir, ya con las pilas cargadas, tomando la calle de la Iglesia, que es la de salida del pueblo, un buen pueblo Mandayona con todo tipo de servicios. Cruzamos el río y tomamos inmediatamente en una bifurcación la pista de la izquierda, enseguida vemos Villaseca de Henares que se encuentra en un alto, dejándolo a un lado, bordeándolo por la izquierda, continuando de frente por una pista, la carretera cruza de derecha a izquierda, seguimos la pista y en pocos kilómetros comenzamos a ver la gran chimenea de la antigua cementera de Matillas. Pasamos una central eléctrica, cruzamos el río Dulce y pasamos por unos molinos, dejando una ermita a la derecha y poco después entramos en Matillas, donde pensamos en quedarnos, la pensión Rijujama, está en obras pero ha hecho unos bungalows pero son bastante caros, solo por pasar la noche 60 € así que pensamos en tomar el tren para irnos a dormir a Jadraque o a Sigüenza y volver mañana a primera hora,
pero decidimos seguir caminando hasta Bujalaro donde se encuentra la casa rural “La bodega del Abuelo” donde nos cobran 36 € por pasar la noche siempre hablando de habitación doble, y la mujer, muy amablemente, tuvo que venir de Guadalajara para preparar la casa ya que ha estado el fin de semana un grupo y tenía que limpiarla, así que hemos partido de Matillas a las 17:30 horas, hemos quedado con la señora a las 20:00 horas. Caminamos bastante rato al lado de la vía del tren que va de Madrid a Barcelona, que me trae buenos recuerdos, ya que trabajé unos años por esta línea. Al llegar a un paso nivel, nos desviamos a la izquierda, abandonando la vía y cruzando el río, que no sabemos si es el Henares o el Salado, cruzando poco después un canal de riego, llegando hasta el pueblo de Bujalaro, donde tenemos un bar, pedimos permiso a la señora del bar, si podemos cenar en una de las mesas, acompañados por unas cervezas, la señora no nos pone ningún impedimento así que cenamos hasta que dan las 20:00 horas y nos acercamos a la casa donde nos recibe el marido que muy amablemente nos enseña la casa y nos invita a un vino, que hacen ellos, poco después llegó la señora que al terminar la habitación se sentó a charlar con nosotros. Estamos un poco cansados, así que nos subimos enseguida a la habitación a darnos una ducha y a dormir
14ª etapa Cifuentes-Torremocha del Campo
12 de Marzo de 2005
Distancia: 35,25 Km
Asc. Acum. : 576 m
Desc. Acum. : 436 m
Altura máx.: 1.124 m
Altura min. : 882 m
Valoración: 6
Señalización: .Buena, sin problemas
Después de cenar como reyes y dormir como señores, hemos decidido no madrugar, a Pepe se le ha ocurrido dejar la tienda, los sacos y los aislantes en el hotel y avisar a sus padres para que vengan a por ellas, además de comer en el asador donde lo hicimos nosotros anoche. Hemos calculado las etapas y con la información de la guía hemos comprobado que podemos dormir todos los días que nos faltan en lugares donde hay hostales, así que nos hemos desprendido de parte del peso, en una etapa que se esperaba de transición pero que ha tenido sus buenos momentos. Hemos comprado en el supermercado de Cifuentes y el pan en la panadería, al salir, hemos charlado un rato con la pareja de la guardia civil de trafico, que por cierto, la novia de uno de ellos es de Torremejías.
La salida se realiza a las 10:30 de la mañana por la calle que transita junto al cementerio, por un carril que poco a poco y sin mucho que contar nos lleva hasta Moranchel,
que cruzamos para salir a una carretera que cruza el río Tajuña, con muchos pescadores en sus lindes, aprovechando que es sábado, girando poco después a la izquierda para coger la carretera que va a Las Inviernas desde Masegoso de Tajuña, aunque enseguida giramos a la derecha para tomar una pista que a través del Valle de Vallunquer, nos lleva hasta el pueblo.
Las Inviernas, pueblo situado en un alto donde se ven mas habitantes que de costumbre por los pueblos que pasamos. Al llegar a la plaza descubrimos un pequeño bar donde tomamos unas cervezas y una bolsa de patatas. Pepe quiere llamar por el móvil pero carece de cobertura, en el bar le informan que debe de salir fuera y pegarse a un canalón pues es el único sitio del pueblo desde donde se puede llamar, al ser domingo hay gente en cola del canalón esperando para llamar. Descendemos del pueblo para salir por la carretera que cruza el pueblo para enseguida tomar a la derecha una senda que nos remonta un arroyo hasta cruzar la carretera que va de Cifuentes al Pantano de la Tajera.
Seguimos de frente por un carril que se interna por un bonito paisaje entre chaparros y encinas, hasta el Barranco del Reato, donde se ven unas bonitas formaciones rocosas, el fondo del barranco es muy bonito,
ascendiendo enseguida hasta el pueblo de El Sotillo, donde volvemos a parar y tomar dos cervezas cada uno y tomar algo de la comida comprada al comienzo de la etapa. Al cabo de media hora partimos por una pista asfaltada que se dirige a Torrecuadrada de los Valles, hacemos un giro de 90º a la izquierda para tomar otra pista, que nos llevará a Navalpotro, donde descansamos después de 10 kilómetros sin parar, de todas formas el descanso es corto ya que vamos un poco tarde y llegaremos de noche.
Después de dejar varios cruces de pistas y carreteras, nos internamos en un bosque de robles cruzando algunos humedales, un paisaje diferente al que traíamos hasta aquí. Cruzamos la línea del AVE de Madrid a Lleida subiendo hasta el pueblo de La Fuensaviñan, damos una vuelta pero sin parar
continuamos por una pista en línea recta para llegar a otras pistas de rectas interminables en esta meseta castellana. Llegamos a Torremocha del Campo ya de noche, sobre las 19:40 horas, cruzamos la autovía de Barcelona por un paso inferior para llegar enseguida al pueblo. Dormimos en la pensión Arla, bastante agradable donde nos duchamos y cenamos en la misma habitación, ya que todavía nos queda comida del día. A las 22:00 horas nos metemos en la cama.
Distancia: 35,25 Km
Asc. Acum. : 576 m
Desc. Acum. : 436 m
Altura máx.: 1.124 m
Altura min. : 882 m
Valoración: 6
Señalización: .Buena, sin problemas
Después de cenar como reyes y dormir como señores, hemos decidido no madrugar, a Pepe se le ha ocurrido dejar la tienda, los sacos y los aislantes en el hotel y avisar a sus padres para que vengan a por ellas, además de comer en el asador donde lo hicimos nosotros anoche. Hemos calculado las etapas y con la información de la guía hemos comprobado que podemos dormir todos los días que nos faltan en lugares donde hay hostales, así que nos hemos desprendido de parte del peso, en una etapa que se esperaba de transición pero que ha tenido sus buenos momentos. Hemos comprado en el supermercado de Cifuentes y el pan en la panadería, al salir, hemos charlado un rato con la pareja de la guardia civil de trafico, que por cierto, la novia de uno de ellos es de Torremejías.
La salida se realiza a las 10:30 de la mañana por la calle que transita junto al cementerio, por un carril que poco a poco y sin mucho que contar nos lleva hasta Moranchel,
que cruzamos para salir a una carretera que cruza el río Tajuña, con muchos pescadores en sus lindes, aprovechando que es sábado, girando poco después a la izquierda para coger la carretera que va a Las Inviernas desde Masegoso de Tajuña, aunque enseguida giramos a la derecha para tomar una pista que a través del Valle de Vallunquer, nos lleva hasta el pueblo.
Las Inviernas, pueblo situado en un alto donde se ven mas habitantes que de costumbre por los pueblos que pasamos. Al llegar a la plaza descubrimos un pequeño bar donde tomamos unas cervezas y una bolsa de patatas. Pepe quiere llamar por el móvil pero carece de cobertura, en el bar le informan que debe de salir fuera y pegarse a un canalón pues es el único sitio del pueblo desde donde se puede llamar, al ser domingo hay gente en cola del canalón esperando para llamar. Descendemos del pueblo para salir por la carretera que cruza el pueblo para enseguida tomar a la derecha una senda que nos remonta un arroyo hasta cruzar la carretera que va de Cifuentes al Pantano de la Tajera.
Seguimos de frente por un carril que se interna por un bonito paisaje entre chaparros y encinas, hasta el Barranco del Reato, donde se ven unas bonitas formaciones rocosas, el fondo del barranco es muy bonito,
ascendiendo enseguida hasta el pueblo de El Sotillo, donde volvemos a parar y tomar dos cervezas cada uno y tomar algo de la comida comprada al comienzo de la etapa. Al cabo de media hora partimos por una pista asfaltada que se dirige a Torrecuadrada de los Valles, hacemos un giro de 90º a la izquierda para tomar otra pista, que nos llevará a Navalpotro, donde descansamos después de 10 kilómetros sin parar, de todas formas el descanso es corto ya que vamos un poco tarde y llegaremos de noche.
Después de dejar varios cruces de pistas y carreteras, nos internamos en un bosque de robles cruzando algunos humedales, un paisaje diferente al que traíamos hasta aquí. Cruzamos la línea del AVE de Madrid a Lleida subiendo hasta el pueblo de La Fuensaviñan, damos una vuelta pero sin parar
continuamos por una pista en línea recta para llegar a otras pistas de rectas interminables en esta meseta castellana. Llegamos a Torremocha del Campo ya de noche, sobre las 19:40 horas, cruzamos la autovía de Barcelona por un paso inferior para llegar enseguida al pueblo. Dormimos en la pensión Arla, bastante agradable donde nos duchamos y cenamos en la misma habitación, ya que todavía nos queda comida del día. A las 22:00 horas nos metemos en la cama.
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